No dejemos que las emociones nos controlen

Ansiedad, miedo, frustración, tristeza, preocupación. Seguro te identificas por lo menos con una de estas emociones… ¡Pues yo sí, con todas ellas!!!

Al iniciar el año, las personas a tu alrededor están enfocadas en plantear metas respecto a la salud, estudios, área financiera, etc. Ahora te invito a pensar en tu parte emocional, quizá necesitamos alcanzar una meta en esta área que está llamando nuestra atención desde hace mucho tiempo, ¿te animas a hacerlo?

Comencemos por reconocer que somos vulnerables a fallar. No existe una escuela que nos enseñe sobre la maternidad y aunque es indispensable que invirtamos tiempo en la lectura sobre los temas que nos desafían, únicamente sobre la marcha vamos a poner en práctica lo que hemos aprendido, y aún así, podemos equivocarnos una y otra vez

Aprender las lecciones que nos enseñan nuestros hijos, son ellos los que nos dan siempre un gran ejemplo de humildad y perdón. Es necesario que nos mantengamos en comunicación con nuestros hijos todo el tiempo para que vean a mamá siendo real, de esa misma manera, pedirles perdón nos permite mostrarnos tal como somos.

No podemos desconectarnos de Dios, el hacerlo es un riesgo muy alto para nosotras y nuestra familia. Estas emociones negativas nos desgastan más que el cansancio físico y vivimos cansadas todo el tiempo. Debemos aprender a depender de Dios, es nuestra fuente de energía.

Aseguremos inspirar la vida de nuestros hijos, de manera que nuestro actuar les lleve a amar a Dios, ellos están creciendo mirando cada cosa que hacemos y necesitamos dejar una huella en sus vidas, una huella que les lleve a la eternidad.